Clásicos Caribeños-Classic Caribbean-Classique Caraibe-

Nombre: pedsarod
Ubicación: santo domingo, Dominican Republic

17.2.07

UNA APROXIMACION A LA LITERATURA CARIBEÑA EN LENGUA INGLESA (I / III)



Ana Bringas López es Doctora en Filología Inglesa y Profesora titular del Departamento de Filología Inglesa de la Universidad de Vigo (Galicia, España), donde imparte clases de literatura en lengua inglesa.Su investigación se centra en la literatura escrita por mujeres y en las teorías feministas y poscoloniales. Sobre estos temas ha publicado diversos trabajos.
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Es integrante del Feminario de Investigación “Feminismos y Resistencias” de la Universidad de Vigo, en el marco del cual ha organizado diversos congresos internacionales, cursos, jornadas y seminarios sobre feminismo y poscolonialismo.

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Una aproximación a la literatura caribeña en lengua inglesa I/III
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Por Dra. Ana Bringas López
Universidad de Vigo (Galicia), España
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1. Contexto histórico y cultural
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El Caribe anglófono está integrado por catorce territorios, doce de los cuales pertenecen a la Commonwealth británica. Diez de estos territorios son insulares (Jamaica, Barbados, Trinidad y Tobago, Granada, Dominica, Santa Lucía, San Cristóbal y Nevis, San Vicente y las Granadinas, Antigua y Barbuda y las Bahamas) y solo dos se encuentran en el continente (Belice en América Central, y Guyana en Sudamérica).
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Hay que señalar que aún quedan algunos territorios bajo soberanía colonial británica, como las Islas Caimán, las Islas Turcas y Caicos, las Islas Vírgenes Británicas, Anguila, Bermuda y Montserrat.
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Al igual que sucedió en otras zonas de dominio colonial, hubo un gran número de potencias europeas involucradas en la conquista y dominación de la región caribeña: España, Inglaterra, Francia, Holanda y Dinamarca. No cabe duda de que esto ha traído una diversidad cultural y lingüística difícil de igualar, pero también ha alterado profundamente las relaciones entre los diferentes territorios, ya que los poderes coloniales europeos establecieron una división territorial en función de líneas político-lingüísticas muy bien marcadas.
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Esto provocó que las conexiones entre las diferentes islas quedaran restringidas casi en su totalidad a aquellas pertenecientes al mismo grupo lingüístico. Además, la fragmentación lingüística determinó también una identidad diferenciada y, de este modo, el Caribe de habla hispana posee una doble identidad —caribeña y latinoamericana— de la que carecen los territorios de habla inglesa, holandesa o francesa, todos ellos con una identidad esencialmente insular.
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El Caribe anglófono comparte con los países caribeños de cualquier expresión lingüística una historia común que hace del Caribe el territorio poscolonial que probablemente muestra de un modo más terrible las consecuencias de la colonización europea, ya que en esta región confluyen los aspectos más negativos del colonialismo. Tras el exterminio de la población nativa (arahuacos, taínos, caribes, entre otras tribus amerindias), llegó la explotación de seres humanos desplazados de su lugar de origen, mediante el comercio de mano de obra esclava africana. Más adelante, el sistema pseudoesclavista del trabajo por contrato llevó a las islas del Caribe a miles de personas de China y del Sudeste Asiático, sobre todo, aunque también a un gran número de personas de Portugal, Irlanda, Líbano, etc.
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De este modo, en la actualidad la práctica totalidad de la población caribeña, racialmente muy híbrida, se compone de gentes no originarias de la zona, quedando tan solo un pequeño grupo de nativos amerindios, casi siempre mezclados con la población africana.
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En el terreno político y económico, son también evidentes las consecuencias del proceso histórico de la colonización, ya que la región forma parte del denominado “tercer mundo”, con una economía de subdesarrollo y una situación política bastante complicada por lo general, en la que una independencia tardía ocasionó profundos conflictos sociales, corrupción administrativa, dictaduras militares y, en muchos casos, enfrentamientos civiles.
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Desde el punto de vista cultural, las sociedades caribeñas se caracterizan por su gran diversidad y por el sincretismo entre las diferentes culturas que las han ido configurando a lo largo de los siglos.
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Uno de los ámbitos en el que esto se hace más evidente es el de la religión, ya que las creencias religiosas africanas lograron sobrevivir en el Caribe gracias a la incorporación de manera sincrética de rasgos de las religiones cristianas europeas. Otro ejemplo destacado de sincretismo es el desarrollo de las lenguas criollas, que evolucionaron a partir del contacto entre las lenguas de África Occidental y las lenguas europeas (principalmente el inglés y, en menor medida, el francés) y que aún hoy en día, a pesar de la hegemonía del inglés, constituyen la lengua habitual de comunicación de la práctica totalidad de la población del Caribe anglófono.
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Desde el momento de la llegada de Cristóbal Colón a finales del siglo XV, las islas de las Antillas (denominadas West Indies en inglés) se concibieron como objetos de explotación más que como colonias de asentamiento. Su historia más temprana está dominada por el exterminio de las poblaciones nativas y por la feroz rivalidad naval entre las distintas potencias europeas.
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Con la introducción, a finales del siglo XVI, del sistema de plantaciones de azúcar, que utilizaba mano de obra esclava procedente de África, las sociedades caribeñas vieron deteriorarse aún más las relaciones entre los distintos grupos humanos que las habitaban. Este va a ser uno de los temas más prominentes de la literatura y, en general, de todas las manifestaciones artísticas caribeñas desde sus comienzos hasta la actualidad.La población europea del Caribe anglófono nunca se identificó como “caribeña”, sino que mantuvo siempre los ojos puestos en Gran Bretaña como modelo. No consideraban el Caribe como un lugar de asentamiento definitivo, al contrario de lo que ocurrió en las colonias norteamericanas.
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Este sentimiento de identidad confusa se hizo aún más intenso con la emancipación de la población esclava en 1838, ya que desde entonces los términos “caribeña” y “caribeño” (en inglés, West Indian) pasaron a agrupar conjuntamente a la población criolla —es decir, las personas de origen europeo—, a la población de color libre y a la ex esclava. Estos sentimientos neuróticos de necesidad por parte de las personas blancas de desvincularse de las gentes de color están en la base de un buen número de obras literarias, como The White Witch of Rosehall (1929) de H.G. de Lisser, o Wide Sargasso Sea (1966) de Jean Rhys, en las que se recoge la incapacidad de las personas blancas de aceptar la lógica influencia cultural que ejercían en ellas las personas negras.
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El enfrentamiento entre las poblaciones blanca y negra tuvo una de sus máximas expresiones en la rebelión de Morant Bay, que tuvo lugar en Jamaica en 1865. La rebelión de la población granjera negra contra la clase terrateniente blanca concluyó con la ejecución por parte del ejército de más de cuatrocientas personas, entre las que estaban Paul Bogle, un sacerdote baptista, y George William Gordon, un parlamentario negro.
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Aunque la población blanca siempre fue una minoría en la mayor parte de las colonias caribeñas británicas, tenían poder económico y social de sobra para encabezar los movimientos literarios y artísticos en sus fases iniciales. En la actualidad, la población blanca es aún más minoritaria y su poder es mucho más reducido. Muchos de ellos abandonaron la región, y solo un pequeño grupo continúa escribiendo o desarrollando otro tipo de labor de creación artística. En la generación literaria anterior destacan Jean Rhys y Phyllis Shand Allfrey, ambas de Dominica, y Geoffrey Drayton, de Barbados. En la generación más reciente se incluyen el escritor Lawrence Scott, de Trinidad, autor de varias obras narrativas, y Honor Ford-Smith, de Jamaica, poeta y fundadora del grupo teatral feminista jamaicano Sistren Theatre Collective.
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El siglo XX en el Caribe se caracterizó desde sus comienzos por los enormes flujos migratorios en respuesta sobre todo a la crisis económica. Este proceso se inició ya en las primeras décadas, tras una sucesión de huracanes que, en combinación con la sequía, puso en grave peligro la industria azucarera. A pesar del alto índice de desempleo, los dueños de las plantaciones preferían importar mano de obra asiática mediante contratos pseudoesclavistas antes que contratar mano de obra local con un salario aceptable.
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Esto provocó grandes olas de emigración del campo a la ciudad en territorios como Jamaica, Guyana o Trinidad. Además, en Jamaica y en las islas de Sotavento, cientos de personas, en su mayoría hombres, emigraron a Panamá para trabajar en la construcción del canal, y a Cuba o Estados Unidos para trabajar en las granjas como temporeros. Otros movimientos migratorios se dirigieron hacia las plantaciones de azúcar de Brasil.
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La emigración a la zona del canal de Panamá y a Estados Unidos supuso para los caribeños la toma de contacto con el mundo industrial y con las ideas republicanas, lo que tuvo importantes repercusiones posteriormente en el Caribe: gran parte de los líderes sindicales caribeños habían sido trabajadores en el canal y, además, el dinero que entró en el Caribe por esta vía sirvió para proporcionarles educación a las niñas y niños de las clases trabajadoras.
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Otra ola de emigración que tuvo consecuencias importantes en la zona fue el desplazamiento de tropas caribeñas a Europa con motivo de la primera guerra mundial. Esta experiencia supuso un desengaño para los soldados caribeños negros, que habían ido a luchar por el imperio con la convicción de que eran soldados británicos, solo para descubrir que, a pesar de su formación y educación, tenían un rango inferior a los soldados de Canadá, Australia o Nueva Zelanda, también ciudadanos del imperio pero blancos.
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Esto, junto con el contacto con las ideas marxistas que impulsaron la revolución rusa, se tradujo en una reacción contra la oligarquía colonial caribeña una vez que acabó la guerra.
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Este es el germen de los movimientos nacionalistas que finalmente iban a desembocar en la independencia.Los años de entreguerras fueron años de depresión económica y altas tasas de desempleo, pero también de intensa actividad política y cultural. Los movimientos independentistas de la India en los años treinta estimularon la conciencia política de la población caribeña de origen asiático, que se negó a continuar siendo explotada laboralmente. Además, la década de los treinta fue testigo de numerosas huelgas y manifestaciones por parte del sector industrial en Santa Lucía, Trinidad, Barbados y Jamaica.
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Estos acontecimientos sociales tuvieron un profundo impacto en los escritores caribeños de los años cincuenta, como George Lamming, John Hearne o V.S. Naipaul, que en esta época eran niños o jóvenes.
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Después de la segunda guerra mundial, se comenzó a consolidar una clase profesional negra y mulata que fue adquiriendo más poder en detrimento de la elite blanca. En esta época se desarrolló una clara conciencia de la educación como vía de acceso a un futuro mejor y, para esto, la mejor opción era conseguir una beca del gobierno para estudiar en una universidad inglesa. Este fue el camino que recorrieron gran parte de los escritores que empezaron a publicar en torno a los años cincuenta, como V.S. Naipaul, y también muchos de los políticos y profesionales que destacaron en la vida pública caribeña en los años previos y posteriores a la descolonización, como Eric Williams, primer ministro de Trinidad y Tobago tras la independencia.
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El acontecimiento político más destacable de esta época es la constitución de una Federación de las Indias Occidentales Británicas (Federation of the British West Indies). Esta Federación, que ya se había intentado constituir en ocasiones anteriores por el gobierno colonial con vistas a una administración más coordinada, sólo fue posible después de que las dos guerras mundiales crearan entre la población un sentimiento de identidad caribeña que les permitió atenuar la rivalidad interterritorial derivada de la insularidad.
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La Federación se inauguró en 1958 sin la participación de algunos países como Guyana (entonces aún la Guayana Británica), pero resultó un fracaso y se disolvió finalmente en 1962, dando paso a la primera fase de la descolonización.Tras el fracaso de la Federación y después de la independencia de los primeros territorios en 1962, surgieron nuevas rivalidades interterritoriales y llegó a peligrar la frágil alianza anticolonialista que se había consolidado entre las clases media y trabajadora. En este período se comienza a hacer evidente una fuerte presencia estadounidense en la política caribeña, que, en un territorio como Guyana se tradujo en gravísimos enfrentamientos raciales entre las poblaciones de origen asiático y africano, una tensión que continúa hoy en día.
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En los años sesenta la estructura social del Caribe se modificó profundamente. Junto con la nueva elite de color, apareció también otro colectivo social formado por las clases urbanas más deprimidas económicamente. En Jamaica el movimiento rastafari se convirtió en cierto modo en el símbolo de las reivindicaciones de este colectivo. El rastafarianismo, originalmente un movimiento religioso-filosófico aparecido en los años treinta y que preconizaba la vuelta a África como el verdadero hogar de la gente negra, se transformó en un movimiento más amplio de naturaleza sociopolítica que aglutinó el sentimiento de rechazo de los valores que sustentaban la sociedad poscolonial.
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Desde Jamaica se extendió rápidamente por otros países caribeños como Trinidad o Dominica, e incluso entre las comunidades negras de Estados Unidos, Canadá y Gran Bretaña.
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Su rechazo de la herencia cultural europea y su creatividad lingüística resultaron de gran atractivo para un buen número de escritoras y escritores que ya no se podían identificar con la imagen de la elite mulata surgida en los años cincuenta y que buscaban la autoafirmación racial. Con el acceso de las clases bajas a la educación, se comenzó a formar un grupo de escritoras y escritores que describían en sus obras las condiciones de vida de estas clases. Al mismo tiempo, estas se hicieron más visibles a través de la protesta social transmitida por expresiones musicales caribeñas como el calipso o el reggae (con Bob Marley como su exponente más internacional).
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En relación con este último género musical, apareció la poesía dub, que consiste en el recitado de versos cantados sobre un fondo instrumental de reggae. Sus principales impulsores fueron Linton Kwesi Johnson, jamaicano residente en Gran Bretaña, y Mutabaruka, en Jamaica.
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A comienzos de los años ochenta, el sentimiento de optimismo político que se respiraba en la región sufrió un duro revés con dos acontecimientos que tuvieron lugar en octubre de 1983: el asesinato del primer ministro de Granada, Maurice Bishop, a manos de miembros más radicales de su partido (el New Jewel Movement) y, menos de una semana después, la invasión de la isla, bajo la dirección de los Estados Unidos y con la participación de tropas de varios países caribeños.
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Desde el punto de vista económico, la situación no era demasiado buena tampoco, ya que los países del Caribe no fueron capaces de hacer frente a las enormes deudas internacionales contraídas durante los años setenta y se vieron sometidos a duras presiones por parte del Fondo Monetario Internacional.
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Además, la hiperexplotación turística de la zona se empezó a manifestar desde el punto de vista ecológico. El sentimiento dominante entre la población era el de estar siendo avasallada por un estilo de vida anónimo, basado en el consumismo feroz, y que tenía como resultado la desintegración cultural.
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De este modo, se produjo de nuevo una dispersión de caribeñas y caribeños que emigraron a Estados Unidos, Canadá y Europa en busca de mejores oportunidades económicas y culturales. Desde el punto de vista literario, lo más destacable de esta época es la aparición de voces literarias femeninas, tanto en la región como en la diáspora, que se nutrieron de una tradición creativa africana conservada no solo en el Caribe —con precursoras como Una Marson o Louise Bennett— sino también en el entorno afroamericano, donde autoras como Alice Walker o Toni Morrison estaban abriendo caminos importantes para las escritoras negras en todo el mundo.
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Durante la década de los noventa y los primeros años del siglo XXI, la situación en el Caribe continúa siendo similar a la de los años ochenta, si bien ha aumentado considerablemente la cooperación interterritorial. Cabe destacar la creación en 1994 de la Asociación de Estados Caribeños (Association of Caribbean States), con sede en Trinidad y Tobago y que agrupa a países, tanto insulares como continentales, de diversas expresiones lingüísticas. Esta Asociación fue creada por iniciativa del Caricom (Caribbean Community), que desde 1973 reúne a los países caribeños de habla inglesa junto con otros, como Haití y Surinam, además de contar con varios otros miembros asociados y observadores, entre los que se encuentran la República Dominicana, México, Venezuela, Puerto Rico y Colombia.
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La Asociación de Estados Caribeños pretende darle empuje a la economía de la región, bastante precaria y con una fuerte dependencia del exterior.
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Se trata de una iniciativa importante, ya que por primera vez se está haciendo un intento serio de superar barreras culturales y políticas existentes entre naciones muy próximas geográficamente. Por otra parte, el Caribe de habla inglesa sigue sufriendo una enorme influencia política y cultural de los Estados Unidos, tanto a través del turismo como de los medios de comunicación.
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Las escritoras y escritores denuncian constantemente en sus obras la falta de soberanía cultural y la necesidad de desarrollar modelos culturales autóctonos independientes.
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Miles de caribeñas y caribeños continúan estando dispersos por el mundo y, al mismo tiempo, fuertemente vinculados a su lugar de origen, aunque con el relevo generacional se produce una inevitable pérdida de identificación cultural con una tierra que, para muchas personas jóvenes que ya nacieron en Gran Bretaña, Estados Unidos o Canadá, ya no es su propia tierra, sino la tierra de sus madres y padres.


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25.8.06

REINTERPRETANDO AL CARIBE

Norman Girvan


Por Norman Girvan
University of the West Indies
De Revista mexicana del caribe, Nu. 7, 2000



Resumen
El artículo analiza la manera en que la noción de Caribe ha sido -y está siendo- redefinida y reinterpretada, en función del interés por ofrecer respuestas a las influencias externas y a los procesos internos. Una posición apropiada es sostener que no hay una definición “precisa” o consumada; la definición del Caribe podría fundamentarse en el idioma y la identidad, en la geografía, en la historia y la cultura, en la geopolítica, en la geoeconomía o incluso en la pertenencia a un organismo regional. El Caribe del mañana no será exclusivamente una concepción anglófona o hispánica; y no estará atado exclusivamente a un espacio geográfico o a una definición. Será una comunidad que comparta intereses y estrategias económicas, sociales y políticas, con la inclusión de diferentes idiomas y expresiones culturales.


Definición
¿Qué se entiende por Caribe? La respuesta con frecuencia tiene que ver con la perspectiva que se adopte y el contexto en que se presente. En la región, los anglófonos acostumbran hablar y pensar acerca del Caribe refiriéndose a las islas de habla inglesa o a los estados miembros de la Comunidad del Caribe (CARICOM). Algunas veces la frase “the wider Caribbean” es empleada para aludir, en realidad, a “los otros”.


En la bibliografía hispánica, El Caribe suele aludir a las islas donde se habla español solamente, o a Las Antillas [toda la cadena de islas]. No hace mucho se comenzó a distinguir entre El Caribe insular [las islas] y El Gran Caribe (Greater Caribbean) o la cuenca completa. Entre los académicos, “el Caribe” es una categoría socio-histórica que nombra a una zona cultural caracterizada por el legado esclavista y el sistema de plantación. Comprende las islas y partes contiguas de tierra continental y puede extenderse hasta incluir la diáspora caribeña allende al mar. Como anota un académico, existen en realidad muchos Caribes (Gaztambide-Geigel, 1996, 84).

Tal diversidad se refleja en la composición de las organizaciones regionales. CARICOM nació como un grupo de estados anglófonos principalmente, aunque recientemente incluyó a Surinam y procura incorporar a Haití. CARIFORUM está conformado por las entidades caribeñas firmantes de la Convención de Lomé, e incluye a CARICOM, Haití y la República Dominicana.

La Asociación de Estados del Caribe (AEC) reúne a estados de toda la cuenca. La mayoría de los territorios coloniales en el Caribe no pertenecen a CARICOM, CARIFORUM o a la AEC; sin embargo, muchos son miembros del Comité de Cooperación y Desarrollo Caribeño (CCDC) de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL). La CCDC excluye a gran parte de los Estados de la cuenca; la membresía se corresponde rígidamente con la pertenencia al Caribe insular.

En resumen, la definición del Caribe podría fundamentarse en el idioma y la identidad, en la geografía, en la historia y la cultura, en la geopolítica, en la geoeconomía o incluso en la pertenencia a un organismo regional. El término en sí mismo tiene una peculiar historia. Se originó en la intención de los soldados españoles por descalificar a los aborígenes que se resistían a la conquista. Los caribes fueron acusados de caníbales y, por tanto, indignos de compasión.

Gaztambide-Geigel (1996, 76, 83) ha mostrado que el nombre de Caribe comenzó a ser usado para denominar a la región al final del siglo XIX, en el contexto de la expansión estadounidense hacia la frontera sur. Expresiones posteriores de tal denominación fueron la Comisión Anglo-Americana del Caribe (organizada en 1942, y conocida después como Comisión del Caribe) y la Iniciativa de la Cuenca del Caribe, impulsada por el presidente Ronald Reagan en la década de 1980. De modo que tanto el nombre como su aplicación posterior a una zona geográfica fueron invenciones de los poderes imperiales.

Lo que resulta significativo son las redefiniciones subsecuentes del concepto Caribe, elaboradas por académicos de la región como expresiones de resistencia intelectual y política. Esto fue particularmente notable en el caso del New World Group, que surgió en el Caribe anglófono durante la década de 1960. Guiada por las ideas del antropólogo estadounidense Charles Wagley y forjada en los primeros trabajos de los nacionalistas radicales C. L. R. James (1938) [1] y Eric Williams (1944, 1970),[2] el grupo presentó una visión del Caribe como parte integrante de la “plantación americana”. Las similitudes en cuanto a historia y cultura fueron destacadas para contrarrestar las diferencias en lenguaje o influencia colonial. En palabras de Best:

Es cierto que [el Caribe] incluye las Antillas mayores y menores y las Guyanas... Pero muchas veces el Caribe también incluye el litoral que rodea nuestro mar..., lo que estamos tratando de abarcar en nuestro esquema es el fundamento cultural, social, político y económico de la “plantación de azúcar”, variante del pensamiento colonial (Best, 1971, 7).[3]

Para Best esta definición resultó básica en el intento de fijar un vínculo entre la reflexión intelectual y la libertad caribeña. Existe un paralelismo entre la posición asumida por el antropólogo haitiano Jean Casimir (1991, 75-77) y el historiador puertorriqueño Gaztambide-Geigel (1996, 90-92). Este último considera al Caribe como parte de Afro-América Central, y señala que tal nombre procede de una concepción etnohistórica de la región.
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La visión regional del Caribe no se limita a la perspectiva etnohistórica. Como muestra de resistencia, la noción de “cuenca”, del poder imperial, ha sido invertida por algunos. La visión con que Gaztambide-Geigel caracteriza al tercermundismo tiene antecedentes, al menos, desde la década de 1940 y ha sido revitalizada por las élites de México, Colombia y Venezuela, mediante el llamado Grupo de los Tres (G3). Más tarde esa visión se consolida con el nacimiento de la AEC y del Foro de la Sociedad Civil de El Gran Caribe, una organización no gubernamental. Sin embargo, se entiende que esas organizaciones tienen como objetivo enfatizar la cooperación y fomentar intereses comunes; cualquier expresión anti hegemónica, en caso de presentarse, no se platea de manera explícita.
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Por lo tanto, la noción de Caribe ha sido -y está siendo- continuamente redefinida y reinterpretada, en función del interés por ofrecer respuestas a las influencias externas y a los procesos internos. Una posición apropiada es sostener que no hay una definición “precisa” o consumada; el contenido depende más bien del contexto, pero ello debe especificarse con claridad cuando se emplee con propósitos descriptivos o analíticos (ver por ejemplo la Tabla 1). Desde el punto de vista conceptual resulta útil distinguir dos variantes: el Caribe insular (una categoría sociohistórica más que geográfica, que incluye las islas, las tres Guyanas y Belice) y el Gran Caribe (la cuenca). Desde el punto de vista de los organismos regionales, es necesario distinguir el Caribe de CARICOM, el de CARIFORUM y el de AEC. En el nivel cultural, la creciente importancia de la diáspora del Caribe insular hacia Norteamérica y Europa ha sido reconocida, así que el Caribe no es sólo multilingüe, también es trasnacional.


Tabla 1. Los Caribes
Nombre ......................Cobertura ..............Principios ..........
Organismos
La Cuenca del Caribe
(Estados Unidos) .............Continente e islas ...........Geopolítico/

...............................................................hegemónico ..........ICC
El Gran Caribe 1
(Greater Caribbean) .......Continente e islas ...........Geoeconómico/

...............................................................cooperación ...........AEC
El Gran Caribe 2
(Greater Caribbean) .......Continente e islas ............Geosocial/

...............................................................anti-hegemónico/
...............................................................nacionalista .....CRIES/ForoCivil
Plantación Caribeña o
“Afro-América Central” ..Islas, las
.............................tres Guyanas
..............................y “el Caribe” /
.............................comunidades negras
.............................en tierra continental ...........Etnohistórico /
................................................................anti-hegemónico .......AECA
Insular o
Isla caribeña .............Islas, las tres
................................Guyanas y Belice ............Etnohistórico .......CCDC, AE, CCD
Caribe de
CARICOM .................Estados anglófonos,

............................Surinam, Montserrat ...........Cooperación económica,
...............................................................fuertes lazos culturales
...............................................................y lingüísticos ..............CARICOM
Caribe de
GPACP ...................CARICOM, República
.............................Dominicana, Haití ..............Neocolonial /negociación,
...............................................................en transición ..............CARIFORUM

Siglas:

AE Asociación de Economistas del Caribe.
GPACP Grupo de países africanos, caribeños y del pacífico signatarios de la Convención de Lomé con la Unión Europea (UE).
CARICOM Comunidad del Caribe. Sus miembros son 13 Estados anglófonos, Surinam y Montserrat, un territorio dependiente de Inglaterra. Haití ha sido admitido en principio, pero el trámite aún no ha concluido.
CARIFORUM Miembros caribeños del GPACP. Los miembros son el CARICOM, la República Dominicana y Haití.
AEC Asociación de Estados del Caribe. Todos los miembros son Estados de El Gran Caribe, más tres territorios franceses ultramarinos (no ratificados como miembros asociados).
ICC Iniciativa de la Cuenca del Caribe
CCDC Comité Caribeño de Desarrollo y Cooperación de la CEPAL (Comisión Económica para América y el Caribe). Todos los Estados miembros pertenecen al Caribe insular únicamente más los territorios ultramarinos de Holanda y Estados Unidos, así como tres territorios dependientes de Inglaterra
Foro Civil Foro de la Sociedad Civil de El Gran Caribe.
CCD Centro Caribeño de Desarrollo, un conglomerado de organizaciones no gubernamentales del Caribe insular.
CRIES Coordinación Regional de Investigación Económica y Social, una red de centros de investigación ligados a organizaciones no gubernamentales.
AECA Asociación de Estudios del Caribe


Identidad
La ambigüedad se acrecienta al tratar de considerar un concepto común de “identidad” caribeña. Es verdad que los habitantes de la región han sido ambivalentes respecto a aceptar una definición que fue originalmente impuesta desde fuera; la cual es aún hoy una creación intelectual o política. Los centroamericanos prefieren identificarse a sí mismos como pertenecientes al “Istmo” y llamar a su costa oriental “El Atlántico”.

En las islas hispánicas, la tendencia nacionalista se identifica con América Latina en aspectos culturales, lingüísticos e históricos. La propia definición de “Caribe” se dificultó hasta ahora debido a la negativa connotación de su histórica identidad hispana, asociada con el expansionismo norteamericano. Esto también implicó que fuera agrupado con las islas no españolas, bajo la dominación colonial y de vastas raíces negras. Hace poco, en 1987, un importante escritor puertorriqueño afirmó:

…para nosotros, los puertorriqueños, el término antillanía tiene significado pleno, pero no los términos caribeño o caribeñidad. Uno nos congrega en la experiencia histórica y cultural compartida con las Antillas Mayores, el otro –the Caribbean- nos somete a una categoría suprahistórica, a un invento de la objetividad sociológica, antropológica o etnológica de origen anglófono, objetividad que siempre funciona en contra del colonizado, como señaló Fanon (Rodríguez, 1988).
Fidel Castro debe haber tenido en cuenta el deslinde y las orientaciones étnicas implícitas de esta corriente cuando declaró, en 1976, que Cuba es mayormente una nación latino africana que una latinoamericana, y más recientemente cuando dijo que “la gente del Caribe de origen africano son parte de Nuestra América” (Castro, 1999).

Una ambivalencia similar se percibe en el área no hispánica. Hasta poco después de mediados del siglo XX, la mayoría de estas islas se mantuvieron simplemente con el nombre de The West Indies o Las Antillas británicas, francesas y holandesas¾ y sus habitantes fueron conocidos como West Indians o antillanos. Haití, aislado desde su independencia al inicio de este siglo, era africano, francófono y sencillamente haitiano. A partir de la década de 1940, “el Caribe” comenzó a adquirir alguna vigencia en las colonias europeas, resultado directo de las actividades de la (anglo-americana) Comisión del Caribe y, subsecuentemente, del trabajo de historiadores regionales y científicos sociales.

Para los anglófonos, la transición terminológica se acompañó de la transición organizativa: la fallida West Indies Federation, impulsada en la década de 1950, fue remplazada por la Asociación de Comercio del Caribe (CARIFTA), de la década de 1960, por la Comunidad del Caribe (CARICOM) y por el Banco de Desarrollo del Caribe, de la década de 1970. Las primeras dos fueron fundadas, sin embargo, como organizaciones exclusivamente anglófonas. Los anglófonos todavía muestran cierta incomodidad ante la definición ampliada de la región: ellos resguardan celosamente su identidad “West Indian” y parecen temer una dominación por parte de las populosas urbes hispanas.

Esto se refleja en el informe (y en el nombre) de la Comisión Independiente de las Indias Occidentales (Independent West Indian Commission), conformada en 1992 por los jefes de Gobierno de CARICOM. La Comisión recomendó a CARICOM profundizar, más que ampliar, los esfuerzos de ese organismo; el objetivo de extender la cooperación regional sería perseguido a través de la formación de la Asociación de Estados del Caribe, una más flexible forma de agrupación (WICOM, 1992).

Podemos decir que tal vez los hispanos tienden a verse como caribeños y latinoamericanos; los anglófonos como caribeños y West Indian. Probablemente los West Indian también incorporen elementos de pan-africanismo y pan-hinduismo, que son aspectos débiles o inexistentes en las sociedades hispánicas. La identidad puede coincidir en el nombre y estar en contradicción con el contenido. El proceso de formar una identidad caribeña psico-cultural común, que trascienda las barreras del lenguaje y la etnicidad, es -en el mejor de los casos- lento y desigual.

Por su parte las islas holandesas todavía se llaman a sí mismas “Antillas”, aunque se han asociado con diferentes organismos regionales. Los territorios franceses tienen el status de Departamentos de ultramar de la República de Francia, y sus habitantes son ciudadanos franceses. En ambos casos, la autodefinición caribeña es infrecuente, y cuando la emplean lo hacen para acentuar quizá su particular identidad cultural y, tal vez, para demandar una mayor autonomía.

En los párrafos siguientes, se procederán a examinar las principales características socioeconómicas del Gran Caribe y del Caribe insular.


Tabla 2. Estadísticas básicas del Gran Caribe

.............Población

.............miles ......Área km2 ......Densidad
............................................Pers/km2 ..PIB 1995
..........................................................per cápita
...........................................................................PIB 1995
...........................................................................US$Mn.... .Indep..Idioma
.........................................................................................(año)

México ...90,100 .....1,967,183 .......46 ..........2,775 ........250,038 ........1810...Esp
Venez. ...21,852 ..... .916,445 .......24 ..........3,433 ..........75,016 ........1811...Esp
Colomb.. 35,900 .....1,141,748 ....... 31 ..........2,120 ..........76,112 ........1810...Esp
G-3 .... .147,852 .....4,025,376 .......37 ...........2,713 ........401,166
Costa R. ...3,424 .........51,000 .......67 ..........2,697 ..........9,233 .........1821...Esp
El Salva.. ..5,662 .........21,040 ......269 ..........1,673 ...........9,471 ........1821 ...Esp
Guatem. .10,621....... .108,889 .......98 ..........1,364 .........14,489 .........1821 ...Esp
Hondur... 5,654 .........112,080 .......50 ............696 ...........3,937 ........1821 ...Esp
Nicarag ...4,124 .........130,700 .......32 ..........464 .............1,913 ........1821 ...Esp
Panam.....2,622 ..........75,517 .......35 .........2,827 ............7,413 ........1903 ...Esp
Istmo ....32,107 .........499,226 .......64 .........1,447 ..... .....46,456
Cuba .....10,964 ........114,525 ........96 .........1,113 .......... 12,200 ........1959 ...Esp

Rep.
Dom .......7,250 .........48,308 .......150 ........1,663 ........12,055 ...........1844 ...Esp
Haití ......7,180..........27,750 ........259 ..........285 .........2,043 ...........1804 ...Fra
Insular
que no
forma parte
del
CARiCOM 25,394 ........190,583 .......133 .........1,036 .....26,298
Antigua
& Bar-
buda ..........64 .............440 .......146 ........6,640 .........427 ...........1981 ...Ing
Baha-
mas...........279 .........13,864 .......20 .......12,258 .........3,420 .........1973. ...Ing
Barba-
dos ...........264 .............431 .......613 .......7,120 ........1,883 . .........1966 ...Ing
Belice ........217 ......... 22,966 .........9 ........2,696 .........584 ...........1981 ...Ing
Domi-
nica ...........74 .............751 .........98 .......2,574 .........190 ............1978 ...Ing
Gra-
nada ..........98 .............344 .........285 .......2,344 .........230 ..........1974 ...Ing
Gu-
yana ..........780 ........216,000 ...........4 .........809 .........631 Jamaica ....2,500 .........11,424 ..........219 ......1,762 .......4,406 ..........1962 ...Ing
Santa
Lucia ..........145 ............616 ..........236 ......3,083 ........448 ............1979 ...Ing
San Kitts
y Nevis ........42 .............269 ...........156 ......4,642 ........195 ............1983
Grena-
dines ........110 ..............389 ...........283 ......2,032 ........224 ...........1979 ...Ing
Suri-
nam .........409 ..........163,820 .............2 ......1,066 .........436 ..........1975....Hol
Trinidad &
Tobago....1,262 .............5,066 ...........249 .......4,101 ......5,175 .........1962 ...Ingl
CARICOM .6,244 ..........436,380 ............14 .......2,923 ......18,249
Aruba ........82 ...............188 ...........434 ......16,810 ......1,370 ...................Hol
Antilles
holan
desas .......207 ...............783 ...........265 .......7,871 .......1,632 ...................Hol
Territorios
holan-
deses ......289 ..................971 ...........298 .......10,388 .....3,002
Anguilla .....10 ...................91 ............113 .......5,932 .........61 ...................Ing
Mont-
serrat .......10 .................102 ............98 ........5,155 .........52 ...................Ing
Islas Vírgenes
Britá
nicas.........18 .................150 ............122 .......18,487 .........339 .................Ing
Islas
Caimán .....32 ...................260 ...........123 .......28,125 .........900 .................Ing
Islas Turks
y Caicos ....15 ...................417 ............35 .........7,021 .........103 ................Ingl
Territorios
británicos ..85 .................1,020 ...........83 .......17,106 .......1,454
Guyana
francesa * 141 .................91,000 ............2 .......9,908 .........1,397 ................Fra
Guada-
lupe * .....447 ..................1,705 ...........262 .......7,585 ........3,390 ................Fra
Marti-
nica *......360 ..................1,060 ..........340 .......10,895 ........3,922 ................Fra
Departamentos
france-
ses ........948 .................93,765...........10 ........9,187 .........8,709
Puerto
Rico ....3,700 ..................9,065 .........408 .......11,450 ........42,364 .............Esp
Islas
Vírgenes
(E.U.) ....102 ......................342 ...........298 .......13,163 .......1,340 .............Ing
Territorios
de E.U. 3,802 ....................9,407 ...........404 ........11,495 ......43,704
Caribe
Insu-
lar * * 36,762 ...................732,126 ............50 .......2,759 ......101,416
El Gran Ca-
ribe ..216,721 ...............5,256,728 ............41 .......2,533 ......549,038
* Información PIB 1992.
** Miembros de Caricom, Cuba, República Dominicana, Haití y territorios dependientes.
Fuente: basado en información de Ceara Hatton, 1997, Anexo Tabla 1.

Características socioeconómicas
Dentro de los países del Gran Caribe existe una amplia disparidad en cuanto a tamaño, población e ingreso per cápita (en la tabla 2 se presenta información detallada). La agrupación es dominada por los países del G3, cuya población junta suma entre dos terceras y tres cuartas partes de la población total, del Producto Interno Bruto (PIB) y de la tierra continental (tabla 3).

México, con 90 millones de habitantes, tiene una población más grande que todos los otros países combinados y 46% del PIB agregado.

La población de Colombia es casi igual a la suma de la que corresponde a todo el Caribe insular, con un PIB que sobrepasa al que registran los 16 estados independientes.

Venezuela posee tres veces más población y consigna cuatro veces más PIB que el que corresponde a CARICOM.

El ingreso per cápita en los países que forman el G3 es, asimismo, más alto que el registrado por América Central y los estados insulares que no pertenecen al CARICOM (aunque ligeramente menor al que reportan los países de CARICOM). Dada la amplia disparidad de tamaño entre el G3 y el resto, es comprensible que ellos sean considerados como “las potencias latinoamericanas en el Caribe”, con el potencial para ser actores significativos en la región, en materia económica y política.


Tabla 3. El Gran Caribe: principales grupos de países

Subregión ...Per Cápita PIB US$ ...Porcentaje de Población ...PIB ...Área territorial
G3 .............2,713 ................... ..68 ......................73 .....77
Istmo ....... ..1,447 ......................15 .......................8 .......9
Caribe-

insular ..... ..2,759 ......................17 .......................18 .....14

Nota: El Caribe insular incluye Belice, Guyana, Surinam y Guyana francesa. PIB per cápita es el promedio basado en la población.
Fuente: estimado con base en la Tabla anexo Tabla 2.


El balance de la población regional está claramente dividido entre los estados del Istmo y el Caribe insular. Como grupo, los países del Istmo son los más pobres de la región; su ingreso per cápita promedio equivale a la mitad del ingreso que tienen los países del G3 y de CARICOM. Incluso, existe amplia disparidad de ingresos entre los países del istmo. Costa Rica y Panamá tienen niveles de ingreso cuatro o cinco veces mayores a Nicaragua y Honduras. De hecho, estos últimos se encuentra entre los países más pobres en el hemisferio.

El Caribe insular tiene un ingreso per cápita comparable al que registra el Gran Caribe. Dentro de este grupo, a su vez, se observan diferencias notables entre los estados que no pertenecen a CARICOM y los que lo constituyen, entre los propios miembros de CARICOM, y, finalmente, entre los estados independientes y los territorios dependientes. Esas diferencias de ingreso están influidas por el tamaño, la ubicación y el status político vigente. La siguiente sección aborda con mayor detalle estas y otras características socioeconómicas del Caribe insular.

El Caribe insular
El Caribe insular es una subregión extremadamente fragmentada y heterogénea. Con sólo 37 millones de habitantes abarca 28 entidades políticamente distintas que poseen una gran variedad en cuanto a tamaño, status político, ingresos e idioma. 22 tienen menos de un millón de habitantes y, entre ellos, 11 estados son independientes. 14 de los 16 estados independientes obtuvieron su soberanía en los últimos 40 años,[4]
algunos de ellos en fecha tan reciente como en la década de los 1980. Sus sistemas políticos varían, desde democracias parlamentarias multipartidistas en la mayoría de los países anglófonos hasta sistemas presidenciales-ejecutivos en muchos otros, pasando por la democracia unipartidista popular de Cuba.

Los territorios dependientes pertenecen a cuatro potencias. Arreglos constitucionales que van desde una amplia autonomía interna (como es el caso de Puerto Rico y las Antillas Holandesas), hasta mecanismos de corresponsabilidad entre la administración local electa y las autoridades metropolitanas (como en el caso de los territorios de ultramar de Inglaterra y Francia). Existen por lo menos seis idiomas oficiales[5]
y también se hablan varias lenguas criollas. He aquí una paradoja: aunque la mayoría de las entidades del Caribe son hablantes del inglés, la mayoría de la gente es hablante del español; al mismo tiempo, el francés es segundo idioma en importancia. La gráfica siguiente muestra la distribución de población por idioma.

Al analizar las características socioeconómicas, nos ha parecido útil distinguir, para su mejor comprensión, cuatro subgrupos que combinan los atributos de status político, tamaño y ubicación; haciendo caso omiso a las diferencias de idioma, sistema político y asociación regional. Los subgrupos son:

I Islas Estado grandes: cuatro estados en las Antillas Mayores albergan tres cuartos de la población, con un promedio de cerca de siete millones de habitantes. Estos son: Cuba, República Dominicana, Haití y Jamaica.

II Islas Estado pequeñas: nueve Estados, en su mayoría ubicados en el Caribe oriental y en el sur, con menos de 1.5 millones de habitantes cada uno y un promedio poblacional de 260 000 individuos. Estos son: Trinidad y Tobago, Barbados, las Bahamas y los seis miembros de la Organisation of Eastern Caribbean States.

III Estados en tierra continental: Surinam, Guyana y Belice.

IV Territorios dependientes, cuyo número es de 12.

Un resumen sobre los subgrupos puede consultarse en la tabla 4 y, adicionalmente, datos acerca de desarrollo humano y pobreza se pueden consultar en la tabla 5.

Tabla 4. Caribe Insular: PIB, Población y área territorial

Subregiones ...PIB Per cápita 1995 * .............Porcentaje total..............
........................................................PIB ...Población ...Área territorial
Islas estado

grandes .........1,101 ...............................30.3 ...75.9 ..........27.6

Islas estado
pequeñas ......5,215 ................................12.0 ...6.4 .............3.0

Estados en tierra

conti-
nental .........1,174 ................................1.6 ....3.8 .............55.0

Territorios

depen-
dientes ......11,099 ................................56.1.. ..13.9 ...........14.4

Total ..........2,759 ...............................100.0 ...100.0 ..........100.0

CARICOM ...2,923 ..................................18.0 ....17.0 ...........59.6

Estados que no

forman parte de
CARICOM ...1,036 .................................25.0 .....69.1 ...........26.0

* Promedios

Islas Estado grandes
El grupo de cuatro islas Estado, con 75% de la población en la subregión, tiene relativamente bajos ingresos per cápita y niveles modestos de desarrollo humano. Incluyendo a Haití, uno de los países más pobres del mundo con muy bajo nivel de vida.
[6] Cuba, República Dominicana y Jamaica, por su parte, tienen un rango de ingreso per cápita entre 1000 y 2000 dólares. Cuba, seguida por Jamaica, tiene mejores resultados en niveles de bienestar comparado con el ingreso per cápita.[7]

La incidencia de pobreza es muy alta en Haití, en donde dos tercios de la población viven por debajo de los niveles de pobreza; de manera significativa, en Jamaica y en República Dominicana un tercio y una quinta parte de la población, respectivamente, viven en absoluta pobreza. En Cuba se calcula que la sexta parte de la población urbana está en riesgo de no satisfacer sus necesidades básicas.
Los cuatro países han experimentado una baja o crecimiento negativo per cápita en las más recientes dos décadas, lo que es consecuencia directa de caídas en el precio de productos de exportación, deuda y ajustes económicos (República Dominicana y Jamaica) y, en alguna medida, por los efectos de la inestabilidad política (Haití) y el colapso de la Unión Soviética (Cuba). Como resultado, estos países han perdido sustancial terreno en los niveles de bienestar durante la década de 1990.

Islas estado pequeños
Este grupo de miniestados,[8] con menos del 7% de habitantes en la subregión, alcanza ingresos per cápita y niveles de bienestar considerablemente más altos que las islas mayores y los estados de tierra continental. Su porcentaje de ingreso per cápita es 4.7 veces más que las Islas estado grandes, y todos ellos están clasificados como poseedores de un alto nivel de bienestar en las estadísticas del Human Development Report (UNDP, 1998).

El crecimiento económico en las últimas dos décadas, o en los años 1990, ha sido impulsado por el sector turismo, los servicios bancarios off-shore, la manufactura, la exportación de plátano y las industrias de base energética. Las inversiones también han sido fuertes debido a la estabilidad política y social, y al exitoso manejo macroeconómico en la mayoría de los casos. En algunas de las más pequeñas islas, los frutos del crecimiento económico han sido distribuidos amplia y equitativamente, gracias a la existencia de pequeñas ciudades, a la diversificación del turismo, al cultivo de plátano y a una decidida política social.

A pesar de lo anterior, problemas de pobreza y vulnerabilidad proyectan su sombra sobre el futuro de estos países. En seis de los nueve países la incidencia de la pobreza es mayor al 15% y alcanza más de 20% en Trinidad y Tobago y en dos de las islas Barlovento, mientras que en Dominica rebasa el 30%. La producción de plátano de las Islas Barlovento, que enfrenta un veto de la Organización Mundial de Comercio en contra del tratamiento preferencial que recibe bajo el régimen de importación de Estados Unidos, amenaza con dislocar la economía local. (Lewis, 1999).

La vulnerabilidad de las islas de Barlovento y Sotavento ante los desastres naturales es evidente por el continuo daño que causa la época anual de huracanes; lo mismo ocurre con Monserrat, debido a las erupciones volcánicas que dislocan a toda la comunidad. La estratégica localización de las islas en la principal ruta del tráfico de drogas de Sudamérica a Norteamérica y Europa, las expone a las actividades de grandes organizaciones criminales cuyos vastos recursos sobrepasan las prevenciones de los sistemas locales.

Estados en tierra continental
Los tres Estados ubicados en tierra continental abarcan 55% del área territorial, pero sólo el 4% de los habitantes viven en la subregión. A pesar de su baja densidad poblacional, el área es relativamente pobre. Los ingresos per cápita son similares a los registrados por las islas grandes, aunque Belice es considerablemente más rico en porcentaje que las otros dos. Ambos, Guyana y Surinam, tienen una estructura de exportación básicamente para productos primarios bauxita en el caso de Surinam, bauxita y azúcar en el caso de Guyana y ambos han sido negativamente afectados, desde 1980, por la veleidad del mercado de esos productos.

Los conflictos derivados de la política interna también han empujado la declinación económica. Apenas Surinam resentía el retiro de la ayuda holandesa, en 1980, cuando se hizo presente un golpe militar. Por otro lado, la economía de Guyana experimentó un colapsó y fuga de capitalles durante la dictadura de Burnham, entre las décadas de 1970 y 1980.

Territorios dependientes
Los 12 territorios dependientes suman el 14% de la población en la subregión y tienen, relativamente, altos ingresos per cápita. Puerto Rico predomina en este subgrupo en términos de población y PIB. Este territorio posee 10% de la población y el 42% del PIB de la totalidad del Caribe insular.
Los factores detrás de los altos ingresos de los territorios dependientes son similares a aquellos aplicables a las Islas estados pequeños, con la ventaja adicional del status dependiente.

Los recursos transferidos para mantener los servicios sociales en las dependencias de Estados Unidos y Francia son substanciales. Los territorios en el Caribe de Inglaterra y Holanda se han convertido en el mayor centro de servicios bancarios off-shore, tomando ventaja de las facilidades políticas asociadas con la protección colonial. La mayor parte de los territorios dependientes tienen una gran industria turística y pequeñas poblaciones, una combinación que inevitablemente conduce a altos ingresos per cápita.

La diáspora caribeña
Una consecuencia de las anteriores tendencias ha sido el continuo crecimiento de migraciones intra-regionales y el flujo de migración externa. Esto no es un fenómeno nuevo, la migración intra-regional data de finales del siglo XIX. Corrientes contemporáneas, a causa de los excedentes laborales, están orientadas a la expansión de la economía del turismo y de los servicios en las islas pequeñas y en los territorios dependientes, dentro de una crisis que afecta economías como las de Haití, Jamaica, República Dominicana, Guyana, Dominica y -más recientemente- Cuba. La migración externa también ha crecido sustancialmente. Aunque este fenómeno no ha sido investigado como merece -particularmente en lo referente a la migración intracaribeña-, los indicadores siguientes ilustran su relevancia.

La pérdida neta de población en la región dentro del periodo 1950-1989 ha sido estimada en 5.5 millones (Guengant, 1993, citado en Samuel, 1996, 8), lo que equivale al 15% de la población actual en la región. Al cierre de la década de 1980, Haití, Cuba, Jamaica y Puerto Rico tenían, respectivamente, casi un millón de connacionales con residencia en el extranjero. Al final de la década de 1980, el porcentaje de habitantes residentes en el extranjero fue de 40% para Jamaica y Guyana, 36% para Surinam, 23% para Puerto Rico, 25% para Trinidad y Tobago, 15% para Haití y 10% para Cuba. A principios de la década siguiente, la población que vivía fuera de República Dominicana remitió un monto en dinero igual al 71% del valor de las exportaciones de su país, un 32% en el caso de Haití, un 29% en el de Jamaica y 17% en el de Barbados (Samuel, 1996, tabla 6).

En Jamaica, las remesas han sido la fuente de más rápido crecimiento en el flujo de intercambio extranjero en la década de 1990. En consecuencia, la Caribbean Diaspora es indudablemente una importante fuente de ingreso doméstico en muchas de estas sociedades, así como un aspecto insoslayable de la manera como la gente, las familias, participan directamente en el desarrollo de la región.
En síntesis, el Caribe insular tiene un pequeño número de Estados densamente poblados que viven en condiciones no muy semejantes a las del resto del Gran Caribe; y un extenso número de mini estados y territorios dependientes, algunos de los cuales han sido capaces de asegurar relativamente altos ingresos mediante la especialización en el turismo y en los servicios financieros. Es posible que ingresos diferenciales dentro de la subregión se hayan ampliado en las últimas dos décadas de manera intra-regional, no tanto de manera intra-nacional.

Las crecientes presiones exteriores de cambios en el mundo de la economía y otros desafíos de la globalización, durante la década de 1990, incidieron en las dificultades experimentadas por los países más poblados de la región y por la incertidumbre que campea hoy en algunos de los pequeños estados. La pobreza es el mayor problema en los países grandes y de varias de las pequeñas islas, a pesar de altos ingresos per cápita. Incluso las sociedades relativamente prósperas incluidos los territorios dependientes son en grado sumo vulnerables a los efectos del mercado que, desde luego, escapan a su control. Los caribeños siguen buscando formas de sobrevivencia y de vida mejor, como siempre lo han hecho. Pero para la subregión, vulnerabilidad, diferenciación y fragmentación continúan siendo las mayores temas de discusión.

Regionalismo en el Caribe insular y en el Gran Caribe
La integración regional, o al menos la cooperación, ha adquirido cada vez más relevancia como la más asequible estrategia para encarar los retos que supone la globalización y –como contraparte- el riesgo de la marginación en el Caribe insular y en el Gran Caribe. Algunas muestras del renovado propósito por fomentar la cooperación regional lo constituyen, durante la década de 1990, el reporte de la Comisión Independiente de las Indias Occidentales (Independent West Indian Commission), la expansión de CARICOM, la formación de CARIFORUM y la creación de la Asociación de Estados del Caribe.


Asimismo, a lo largo del hemisferio se han multiplicado los esfuerzos por consolidar Mercosur, la Comunidad andina y el Sistema de Integración Centroamericana (SICA) -en respuesta a la formación del Tratado de Libre Comercio de Norteamérica (TLCN) y a la necesidad de diversificar sus mercados-.

Es evidente que la integración regional no podría suplir las carencias expresadas en los niveles nacionales. Las premisas para un efectivo regionalismo residen en la estabilidad política, la cohesión social interna, la estabilidad política y la coherencia de la administración pública. Algunas sociedades en el Caribe insular enfrentan severas crisis de gobernabilidad y de legitimidad política, como son los casos de Haití, Guyana, Surinam, Jamaica y eventualmente Trinidad y Tobago. Tales problemas encuentran su origen en añejos conflictos étnicos y de clase, mismos que repercuten en la fragilidad y erosión de las instituciones nacionales.

Con ese género de dificultades no será fácil comprometerse con proyectos regionales que requieren compromisos negociados, aplicación sistemática de programas e, incluso, concesiones de soberanía. En el Gran Caribe cualquier tentativa que proponga un regionalismo efectivo tendrá que resolver airosamente los problemas de legitimidad interna que aquejan a los estados del G3 y de Centroamérica.

CARICOM es con frecuencia visto como uno de los organismos regionales más exitosos del mundo en desarrollo. Con todo, no debe extrañar que haya decepcionado a aquellos que imaginaron un grupo con gran cohesión y una bien coordinada política económica. Entre las iniciativas que esperan aún una respuesta eficaz, se encuentran la nivelación de incentivos fiscales, la definición de una política industrial de corte regional, el diseño de una estrategia conjunta de desarrollo agrícola y el respaldo, igualmente grupal, a empresas manufactureras.

A principios de la década de 1990, CARICOM puso en marcha una novedosa estrategia de “regionalismo abierto”: los aranceles fueron reducidos progresivamente y se inició el proceso para desarrollar un mercado común. Y si bien cierto que este mecanismo de fomento (el CARICOM Single Market and Economy) ha recibido un impulso decidido, los avances han resultado más lentos de lo esperado; la fecha para su conclusión se ha pospuesto en varias ocasiones.

La cooperación de CARICOM ha sido más exitosa en el tema de las negociaciones externas enfocadas a la relación con Estados Unidos, bajo el esquema de Lomé, y con la Unión Europea, a través del Free Trade Area of the Americas. Los gobiernos reunidos en CARICOM buscan mantener y profundizar las ventajas que ofrecen los mecanismos del comercio exterior; la organización no es sólo vista como un mecanismo de cooperación para ayudar a la transformación interna en lo social y lo económico.

Un paso significativo en 1997 fue la propuesta del presidente dominicano Leonel Fernández de construir un puente entre el Caribe y América Central, para avanzar en una “alianza estratégica” entre las dos subregiones (Girvan, 1998).

La propuesta incluiría un acuerdo de libre comercio entre ambas zonas, así como entre éstas y la propia República Dominicana, con énfasis en la promoción empresarial conjunta, el turismo y el fomento a inversiones y exportaciones. Hasta ahora, la respuesta ha sido tibia, debido probablemente a que ambas subregiones aún lo perciben como un escenario limitado para la expansión comercial y a que se encuentran más preocupadas por los temas derivados del TLCN y de las negociaciones post Lomé.

Sin embargo, en este proceso en el que los pequeños países del Caribe insular y del Istmo descubren los límites de su empuje económico en el contexto de la post-guerra fría, empiezan a mostrar interés en la idea de una alianza estratégica de esta naturaleza.

En ese contexto, el surgimiento de la AEC como un organismo intergubernamental del gran Caribe resulta muy significativo (Byron, 1998). AEC se propone fomentar esfuerzos de cooperación, entre otros rubros, en el comercio, el transporte y el turismo. Los miembros principales de AEC ya pertenecen a grupos integrados: México está adscrito al TLCN, Colombia y Venezuela al Grupo Andino, América Central y los estados anglófonos al SICA y al CARICOM, respectivamente. Un área de libre comercio de la AEC es por tanto improbable, como son las negociaciones externas de acuerdos de comercio.

Pero la existencia de AEC, cuya sede está en Puerto España, estimula el interés en el intercambio educativo, los programas de aprendizaje lingüístico, facilita el comercio y enfatiza la sustentabilidad turística.

Otro notable punto es el creciente papel de las organizaciones no gubernamentales en la región. En el Caribe se ha formado un Centro Caribeño de Políticas de Desarrollo y en la región del Istmo -entre otros ejemplos loables- se ha impulsado la Iniciativa Civil para la Integración Centroamericana (Serbin, 1998). Además, en años recientes se celebraron dos reuniones del Foro Permanente de la Sociedad Civil del Gran Caribe, que es promovido por CRIES. El nacimiento de este tipo de actores corresponde, como se sabe, a un fenómeno de amplia cobertura en el hemisferio, un fenómeno global que surgió en los años de 1980 y 1990; es simultáneo al crecimiento de los movimientos feministas y ambientalistas, a organizaciones domésticas, así como a la erosión del Estado, a la declinación de los partidos de izquierda, al retroceso de los sindicatos y a la caída de la URSS.

Merced a su condición no burocrática y a su naturaleza flexible, previsora y racional –en comparación con las estructuras oficiales existentes-, estos movimientos podrían convertirse en agentes privilegiados para promover los procesos de integración en el nivel ciudadano.

Hacia el futuro
En el ocaso del siglo XIX el Caribe aún no había sido inventado. El status de estado-nación en la zona era, con mucho, un privilegio de los poderes imperiales. El Caribe inglés, francés y holandés descansaba en las aguas estancadas de los imperios europeos. Haití y República Dominicana vivían relativamente aislados. Martí murió peleando por una Cuba libre y por Nuestra América, pero Cuba y Puerto Rico pasaron por un proceso en el que remplazaron una sujeción imperial por otra. Pocos pudieron avizorar en su momento los cambios que traería el siglo XX. Sin embargo, esos cambios ya estaban en proceso.

Los poderes europeos se enfrascaron en una fiera rivalidad imperial que implicó no sólo dos guerras mundiales, sino la transformación sustancial del mapa político del mundo y la creación de condiciones para la descolonización.

En Jamaica, Garvey ya había comenzado a cuestionar el orden racialmente estratificado de la sociedad colonial, lo que significó un primer paso hacia la concepción de una África unida, un hogar para los negros liberados mentalmente de la discriminación racial. En cuanto al Caribe inglés, la segunda generación de negros libres había asegurado el acceso a la educación y participaba del proceso de enseñanza, lo que permitió el surgimiento de dirigentes como CLR James, de Trinidad, y otros, quienes iniciaron los movimientos laborales y de independencia en la década de 1930.

En Cuba el sueño de Martí se negó a morir: 60 años después inspiró a Fidel Castro y a la Revolución Cubana. La base social para un Sandino, un Manley I y II, un Williams, un Jagan y un Bishop estaba definida.

La semilla de los cambios que guiarán al siglo XXI ha sido colocada, no obstante que seamos incapaces de prever la dirección que tomarán dichas transformaciones. La globalización capitalista y la ideología del progreso están siendo cuestionadas, tanto como lo fue el imperialismo hace 100 años.

Frente a éstas figura el legado de las ideas e instituciones que fueron forjadas por los movimientos políticos del siglo XX, representado -entre otros valores- por la soberanía nacional y la expresión de estado-nación, el crecimiento independiente y la cooperación regional. Soberanía e identidad están siendo despojados de la definición espacial, física; mientras que cultura e interés común están emergiendo como marco de referencia insoslayable.

Ser soberano en la época de comunidad global será menos un asunto de autoridad estatal-formal y más un asunto de capacidad para desplegar autonomía y estrategias dinámicas en todos los niveles, comenzando con el ámbito de acción de la comunidad. Ser regional implicará descubrirse como parte de una identidad, de un propósito, para actuar en función del interés común.

Si el Caribe fue una invención del siglo XX, es evidente que será reinterpretado y quizá trascendido en el siglo XXI. El Caribe del mañana no será exclusivamente una concepción anglófona o hispánica; y no estará atado exclusivamente a un espacio geográfico o a una definición. Será una comunidad que comparta intereses y estrategias económicas, sociales y políticas, con la inclusión de diferentes lenguas y expresiones culturales, sin demérito de la Diáspora caribeña. La cooperación interestatal figurará entonces como una de tantas esferas de interacción.

No está claro para nosotros si todas o la mayoría de estas sociedades sobrevivirán como entidades viables; entidades capaces de responder a las necesidades sociales y económicas básicas de una comunidad, y con facultades de acción autónoma. Algunas quizá se conviertan sólo en lugares para residir por algún tiempo, para visitar, para descansar o para retirarse. En cualquier caso, aquellos legados del siglo XX que puedan convalidarse en el interés de la gente de la región, serán apreciados y remodelados. El resto será descartado y olvidado, y nuestra gente seguirá adelante.


Norman Girvan
E-mail:
ngirvan@uwimona.edu.jm


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Tabla 5. Caribe insular: Bienestar, crecimiento y pobreza

.............PIB Per Cápita

.............1995 US$ .............Categoría de
.........................................Desarrollo Humano.. Índice de
.......................................................................Desarrollo Humano
......................................................................(Cambios) 1991-1998(7) ..Crecimiento(2) ......Pobreza(3)
.............Actual ..Real

....................... PPP
$(1) ........................................................................1965-80 ..1980-95

Islas Estado

gran-
des:

Cuba ......1,113 ....3,100 .........Medio ...........................-23 ..............................0.6 ............- .......15(5)

República
Dom. .....1,663 .....3,923 .........Medio ...........................-8 ................................3.8 ..........1.1 ........21

Haití ........285 ........917 ..........Bajo ............................-34 ..............................0.9 ...........-4 ........65(4)

Jamai-
ca........ 1,762 .....3,801 ..........Medio ............................-25 .............................-0.1 .........1.4 .........32

Islas Estado pequeñas:

Antigua y

Barbu-
da .......6,640 ......9,131 ...........Alto ................................17 ..............................-1.4 ........5.2(6) .....12

Baha-
mas .....12,258 ....15,738 ...........Alto ..................................-4 ................................1...........-0.1 ......5(4)

Barba-
dos....... 7,120 .....11,306 ..........Alto ..................................-2 ...............................3.5 ..........1.2 ......8(4)

Domi-
nica .......2,574 ......6,424 ........Alto .................................12 ..............................-0.8 ..........4.3 .......33

Grana-
da ........2,344 .......5,425 ......Alto ...................................13 ...............................0.1 ...........3 ........20

San Kitts y
Nevis ......3,083 .....10,150 .....Alto ..................................15 ..................................4 ...........4.9 .....15

Santa
Lucia ......4,642 .....6,503 .......Alto ..................................10 ................................2.7 .........4.4(6) ...25

San Vin-
cent ......2,032 ......5,969 .......Alto ...................................22 ..............................0.2 ..........4.5 .......17

Trinidad y To-
bago...... 4,101 .....9,437 .......Alto ...................................-1 .............................3.1 ..........-1.5 ........21

Tierra continental:

Belice ....2,696 ....5,623 ........Alto ....................................4 ..............................3.4 ...........1.7 ........35

Guya-
na ..........809 .....3,205 .......Medio .................................-11 ............................0.7 ............-1.7 .......43

Suri-
nam .....1,066 .....4,862 .......Medio .................................-10 ............................5.5 .............3.4 ......47(4)

(1) Ajustes del PIB por diferencias del poder adquisitivo entre países (UNDP, Human Development Report, 1998).

(2) Porcentaje anual real per cápita del PIB, crecimiento por periodo (UNDP, Human Development Report, 1998).

(3) Proporción de población con bajo ingreso, estimación del índice nacional de pobreza, 1989-1994, excepto donde se indique otra cosa (UNDP, Human Development Report, 1998).

(4) Índice mayor de pobreza, mediados de los años noventa, según lo reporta el Banco Mundial (World Bank, 1996, 164).

(5) Población urbana en riesgo de no acceder a los mínimos de bienestar y servicios (Ferriol, 1998, 19).

(6) 1980-1993 (UNDP, Human Development Report, 1997).

(7) Cambios en el tabulador global de Desarrollo Humano, 1991-1998.


[1]
El libro de James sobre la revolución haitiana, The Black Jacobins, fue reeditado en 1962 con un nuevo apéndice titulado “From Toussaint L´Ouverture to Fidel Castro”. Desde entonces ha sido impreso en varias ocasiones, con traducciones al francés y al italiano, y ha tenido una fuerte influencia en el pensamiento de varias generaciones de intelectuales del Caribe anglófono.

[2]
Williams, un historiador de Trinidad, quien más tarde pasó del movimiento nacionalista a ser Primer Ministro de Trinidad y Tobago analizó la relación entre esclavitud, comercio de esclavos y auge del capitalismo industrial británico. Trabajó para la Comisión del Caribe en Puerto Rico antes de incursionar en la vida política de Trinidad. En 1970, el mismo año en que apareció el libro de Williams, From Columbus to Castro, Juan Bosch, el líder nacionalista de República Dominicana, publicó un libro en español con un nombre casi idéntico (Bosch, 1983, 1ª. ed.:1970).

[3]
Originalmente publicado en 1967. El mismo pasaje deja en claro que la concepción de Best sobre la extensión del Caribe incluye Recife, en Brasil, y las Carolinas, en Estados Unidos. Véase el clásico de Beckford, Persisstent Poverity (1972).

[4]
Se incluye a Cuba, cuya fecha oficial de independencia es el 1º de enero de 1959.

[5]
Español, francés, inglés, holandés, criollo haitiano y criollo de las antillas holandesas.

[6]
Haití fue colocado en el lugar 159 de las tablas mundiales de los indicadores de desarrollo humano HDI) en 1998. Se ha deslizado 34 lugares en el tabulador desde 1991.

[7]
Esto es medido por la diferencia entre el nivel per cápita de PIB de los países y el índice de su desarrollo humano (HDI). Para Cuba fue de 18 en 1998, para Jamaica de 9, para República Dominicana de 1.

[8] La clasificación oficial de Naciones Unidas de un miniestado corresponde a aquel que tiene menos de un millón y medio de habitantes.

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7.11.05

AUTOR : Derek Walcott


Derek Walcott was born in St. Lucia, West Indies, in 1930, to an English father and African mother.He is the author of more than twenty collections of poems and plays, including Omeros , The Arkansas Testament , and The Bounty . He received the Nobel Prize in Literature in 1992. As Rebekah Presson noted in the introduction to an interview, "Walcott's plays and poems are distinguished by the tensions between the European and African/Caribbean cultures, and by the resolution of those tensions. In play after play, poem after poem -- and especially in his recent epic poem Omeros .-- Walcott explores the burden of cultural pasts (Omeros .is itself Walcott's Caribbean Odyssey ), and how those pasts contend within his heroic, if all-too-human, characters

Derek Walcot nació en 1930 en la ciudad de Castries en Santa Lucía, una de las Islas de Barlovento en las Antillas. La experiencia de crecer en la aislada isla volcánica, ex colonia británica, ha tenido una fuerte influencia en la vida y obra de Walcott. Se dice que sus abuelas eran descendientes de esclavos. Su padre, pintor acuarelista bohemio, murió cuando Derek y su hermano mellizo, Roderick, sólo tenían unos pocos años de edad. Su madre dirigía la escuela metodista de la aldea. Después de estudiar en el St. Mary's College en su isla nativa y en la Universidad de las Indias Occidentales en Jamaica, Walcott se trasladó en 1953 a Trinidad, donde ha trabajado como crítico de teatro y de arte.

A los 18 años hizo su debut con 25 Poemas, pero su descubrimiento vino con la colección de poemas In a Green Night (1962). En 1959 fundó el Taller de Teatro de Trinidad, que puso en escena muchas de sus obras de teatro tempranas.

Walcott ha sido un asiduo viajero a otros países, pero siempre no ha escatimado esfuerzos por crear un drama indígena, estimado por él como profundamente enraizado en la sociedad caribeña con su fusión cultural de elementos africanos, asiáticos y europeos. Por muchos años ha dividido su tiempo entre Trinidad, donde tiene su residencia como escritor, y la Universidad de Boston, donde enseña literatura y composición creativa.

Derek Walcott ha recibido numerosos premios y distinciones, como los siguientes : beca de la Fundación Rockefeller (1957) para investigar el teatro estadounidense ; en 1969 recibió una beca de la Eugene O'Neill Foundation-Wesleyan University, y en 1981 de la Fundación John D. and Catherine T. MacArthur. Es miembro honorario del American Academy and Institute of Arts and Letters. Pero sin duda la distinción más importante recibida por Walcott fue el Premio Nobel de Literatura en 1992 «por una obra poética de gran luminosidad, sustentada por una visión histórica, resultado de un compromiso multicultural».

Obras
Poesía:
25 Poems, Port-of-Spain: Guardian Commercial Printery, 1948
Epitaph for the Young, Xll Cantos, Bridgetown: Barbados Advocate, 1949
Poems, Kingston, Jamaica, City Printery, 1951
In a Green Night, Poems 1948 - 60, London: Cape, 1962
Selected Poems, New York: Farrar Straus Giroux, 1964
The Castaway and Other Poems, London: Cape, 1965
The Gulf and Other Poems, London: Cape, 1969
Another Life, New York: Farrar Straus Giroux: London: Cape, 1973
Sea Grapes, London: Cape; New York: Farrar Straus Giroux, 1976
The Star-Apple Kingdom, New York: Farrar Straus Giroux, 1979
Selected Poetry, Ed. by Wayne Brown. London: Heinemann, 1981
The Fortunate Traveller, New York: Farrar Straus Giroux, 1981
Midsummer, New York: Farrar Straus Giroux, 1984
Collected Poems 1948-1984, New York, Farrar Straus Giroux, 1986
The Arkansas Testament, New York, Farrar Straus Giroux, 1987
Omeros, New York: Farrar Straus Giroux, 1990

Drama:
Harry Dernier, Bridgetown: Barbados Advocate, 1952
Dream on Monkey Mountain and Other Plays, New York: Farrar Straus Giroux, 1970
The Joker of Seville & O Babylon!, New York: Farrar Straus Giroux, 1978
Remembrance & Pantomine: Two Plays, New York: Farrar Straus Giroux, 1980Three Plays, New York: Farrar Straus Giroux, 1986.


LA ABUNDANCIA
THE BOUNTY
Derek Walcott

Texto bilingüe
© De la traducción: Vicente Forés y Jenaro Talcos, 2001
© VISOR LIBROS
Isaac Peral, 18 - 28015 Madrid
ISBN: 84-7522-440-7
Dep. Legal: M. 47.431-2001
Impreso en España – Printed in Spain VISOR LIBROS
Gráficas Muriel. C/ Buhigas, s/n. 28903 Getafe (Madrid)

Notas de Rocío Rodríguez-Reyes
Para Vetas:

REFERENCIAS / ALUSIONES A LAS QUE HACE EL POEMA:
AL COLONIALISMO BRITÁNICO REPRESENTADO EN EL BARCO NEGRERO "THE BOUNTY" Y SU TERRIBLE CAPITÁN BLIGH, METÁFORA DEL CARIBE Y DEL "ARGOS" DE HOMERO....

La Bounty era un barco de su majestad británica. Su capitán Bligh demuestra ser un tirano despiadado en su trato con los marineros. Después de una estancia de seis meses en Tahití, la Bounty inicia su viaje de regreso, recrudeciéndose el trato de Bligh con sus subordinados, lo que desencadena un motín liderado por el segundo oficial, Fletcher Christian (Clark Gable,Marlon Brando o Mel Gibson para los cinéfilos, que esta historia es la que se cuenta en la varias veces versionada "Motín a bordo").

Durante la travesía, a causa de los malos tratos recibidos, nueve miembros de la tripulación, incluido Christian, se amotinaron y abandonaron al capitán Bligh a la deriva. En un extraordinario periplo, Bligh lograría alcanzar las costas de Inglaterra para iniciar, sin éxito, la persecución de los amotinados. Por su parte, Christian y su tripulación llegaron a Tubai, en las islas australes, y poco después, haciéndose acompañar de 19 polinesios -algunos a la fuerza-, se refugiaron en la pequeña isla de Pitcairn, a más de 5.000 millas de Australia.



The Bounty
Author: Derek Walcott
[For Alix Walcott]

Between the vision of the Tourist Board and the true
Paradise lies the desert where Isaiah’s elations
force a rose from the sand. The thirty-third canto

cores the dawn clouds with concentric radiance,
the breadfruit opens its palms in praise of the bounty,
bois-pain, tree of bread, slave food, the bliss of John Clare,

torn, wandering Tom, stoat-strokcr in his county
of reeds and stalk-crickets, fiddling the dark air,
lacing his boots with vines, steering glazed beetles

with the tenderest prods, knight of the cockchafer,
wrapped in the mists of shires, their snail-horned steeples
palms opening to the cupped pool—but his soul safer
than ours, though iron streams fetter his ankles.

Frost whitening his stubble, he stands in the ford
of a brook like the Baptist lifting his branches to bless

cathedrals and nails, the breaking of this new day,
and the shadows of the beach road near which r mother
lies, with the traffic of insects going to work anyway.
***


La Abundancia
Autor: Derek Walcott
[Para Alix Walcott]

Entre la visión de la Oficina de Turismo, y el verdadero
Paraíso yace el desierto donde el júbilo de Isaías
hizo brotar de la arena una rosa. El cantar treinta y tres
descorazona las nubes del alba con radiaciones concéntricas,
el árbol de pan abre sus palmas ensalzando la abundancia,
bois-pain, árbol del pan, comida para esclavos, la dicha de John
Clare,

ajado, errante Tom, cazador de armiños en su condado
de juncos y grillos de caña, haciendo sonar el aire oscuro,
anudando sus botas con sarmientos, guiando escarabajos
brillantes
con los brotes más tiernos, caballero del abejorro,
envuelto por las nieblas del condado, las palmas de los tejados
como cuerno de caracol
abriéndose al estanque protegido pero con el alma más a salvo

que las nuestras, aunque férreas corrientes traban sus tobillos.
Con hielo blanqueando sus barbas, está de pie en el fiordo
de un arroyo como un Bautista que alzase sus ramas para
bendecir catedrales y caracoles, el amanecer de este nuevo día,
y las sombras de la carretera de la playa cerca de donde yace
mi madre, con el tráfico de insectos que de todos modos van a trabajar.

***
The lizard on the white wall fixed on the hieroglyph
of its stone shadow, the palms’ rustling archery,
the souls and sails of circling gulls rhyme with:

«In la sua volontá é nostra pace»
In His will is our peace. Peace in white harbours,
in marinas whose masts agree, in crescent melons

left all night in the fridge, in the Egyptian labours
of ants moving boulders of sugar, words in this sentence,
shadow and light, who live next door like neighbours,

and in sardines with pepper sauce. My mother lies
near the white beach stones, John Glare near the sea-almonds,
yet the bounty returns each daybreak, to my surprise,

to my surprise and betrayal, yes, both at once.
I am moved like you, mad Tom, by a line of ants;
I behold their industry and they are giants.

***
La Lagartija sobre el muro blanco fijada en el jeroglífico
De su sombra pétrea, los arqueros de las palmeras susurrando,
las almas y las velas de gaviotas en círculo riman con:

«‘In la sua volontá é nostra pace,»
en Su voluntad está nuestra paz. Paz en puertos blancos,
en marinas cuyos mástiles asienten, en melones de media luna

dejados toda la noche en la nevera, en las labores egipcias
de las hormigas trasladando terrones de azúcar, palabras en esta
frase,
luz y sombra, que viven al lado como vecinos,

y en sardinas con salsa picante. Mi madre yace
cerca de las blancas piedras de la playa, John Clare junto a los
almendros del mar,
y la abundancia retorna cada amanecer, para sorpresa mía,

para sorpresa mía y traición, sí, ambas a la vez.
Como a ti, loco Tom, la hilera de hormigas me conmueve;
contemplo su laboriosidad y son gigantes.

***
ii
There on the beach, in the desert, lies the dark well
where the rose of my life was lowered, near the shaken plants,
near a pool of fresh tears, tolled by the golden bell

of allamanda, thorns of th bougainvillea and that is
their bounty! They shine with defiancef rom weed and flower,
even those that flourish elsewhere, vetch, ivy, clematis,

on whom the sun now rises with ah its power,
not for the Tourist Board nr for Dante Alighieri
but because there is no other path for its wheel to take

except to make the ruts of the beach road an allegory
of this poem’s career, of yours, that she died for the sake
of a crowning wreath of false laurel; so, John Clare, forgive me,

for this morning’s sake, forgive me, coffee, and pardon me,
milk with two packets of artificial sugar,
as I watch these lines grow and the art of poetry harden me

into sorrow as measured as this, to draw the veiled figure
of Mamma entering the standard elegiac.
No, there is grief, there will always be, but it must not madden,

***
ii
Allí en la playa, en el desierto, se encuentra el pozo oscuro
adonde se bajó la rosa de mi vida, cerca de las plantas sacudidas,
junto al estanque de frescas lágrimas, teñidas por la campana de
oro

de allamanda, pinchos de buganvilia, ¡Y ésa es
su abundancia! Brillan desafiantes de hojas y flores,
incluso las que florecen en otro lugar, arveja, hiedra, clemátide,

sobre las que el sol se alza ahora con todo su poder,
no para la Oficina de Turismo ni para Dante Alighieri,
sino porque no hay otro camino que su rueda pueda tomar

excepto convertir los surcos de la carretera de la playa en alegoría
de la carrera de este poema, del tuyo, que ella muriera para lograr
ser coronado con un aro de falso laurel, así que, John Clare,
perdóname
por el bien de esta mañana, perdóname, café, y perdóname
leche con dos paquetes de azúcar artificial,
mientras observo crecer éstas líneas y el arte poético me endurece

frente a una tristeza tan medida como ésta, para dibujar
la figura velada de Mamá entrando en la elegía estándar.
No, hay dolor, siempre lo habrá, pero no debe enloquecer,

***
like Clare, who wept for a beetle’s loss, for the weight
of the world in a bead of dew on clematis or vetch,
and the fire in these tinder-dry lines of this poem I hate

as much as I love her, poor rain-beaten wretch,
redeemer of mice, earl of the doomed protectorate
of cavalry under your cloak; come un now, enough!

***
Como Clare, que lloró la perdida de un escarabajo, por el peso
del mundo en una gota de rocío sobre clemátide o arverja,
y en el fuego de estas líneas de yesca secas de este poema que odio

tanto como la amo a ella, pobre criatura golpeada por la lluvia,
redentora de ratones, conde del protectorado maldito
de la caballería bajo tu capa; venga, basta ya!

***
iii
Bounty!
In the bells of tree-frogs with their steady clamour
in the indigo dark before dawn, the fading morse
of fireflies and crickets, then light on the beetle’s armour,

and the toad’s too-late presages, nettles of remorse
that shall spring from her grave from the spade’s heartbreak.
And yet no to have loved her enough is to love more,

if I confess it, and 1 confess it. The trickle of underground
springs, the babble of swollen gulches under drenched ferns,
loosening the grip of their roots, till their hairy clods

like unclenching fists swirl wherever the gulch turns
them, and the shuddering aftermath bends the rods
of wild cane. Bounty in the ant’s waking fury,

in the snail’s chapel stirring under wild yams,
praise in decay and process, awe in the ordinary
in wind that reads the lines of the breadfruit’s palms

in the sun contained in a globe of the crystal dew,
bounty in the ants’s continuing a line of raw flour,
mercy on the mongoose scuttling past my door,

in the light’s parallelogram laid on the kitchen floor,
for Thine is the Kingdom, the Glory, and the Power,
the bells of Saint Clement’s in the marigolds on the altar,

***
¡Abundancia!
En las campanas de las ranas de árbol con su constante clamor
en el oscuro índigo antes del amanecer, el morse desvaneciente
de la luciérnaga y los grillos, luego luz sobre la armadura del
escarabajo,

y los presagios tardíos del sapo, ortigas de remordimiento
que saltarán de su tumba desde la angustia de la espada.
Y aún no haberla amado lo suficiente es más amor,

Si lo confieso, y lo confieso. El goteo de fuentes subterráneas,
el murmullo de barrancos crecidos bajo empapados helechos,
soltando el asidero de sus raíces, hasta que sus terrones peludos

revolotean como puños sueltos donde quiera que el barranco
les haga girar, y el escalofriante efecto dobla las puntas de la caña
silvestre. Abundancia en el furioso despertar de las hormigas,

en la capilla móvil del caracol bajo las batatas silvestres,
alabanza en decadencia y proceso, admiración de lo ordinario
en el viento que lee las líneas de las palmeras del pan

en el sol contenido en un globo del cristal del rocío, abundancia
en el seguir de las hormigas una línea de harina cruda,
piedad de la mangosta que escapa por delante de mi puerta,

en el paralelograma de luz sobre el piso de la cocina,
pues Tuyo es el Reino, la Gloria, y el Poder,
las campanas de San Clemente en las calédulas en el altar,

***
in the bougainvillia’s thorns, in thc imperial lilac
and the feathery palms that nodded at the entry
into Jerusalem, the weight of the world on the back

of an ass; dismounting, He left His cross there for sentry
and sneering centurion; then I believed in His Word,
in a window’s immaculate husband, in pews of brown wood,

when the cattle-bell of the chapel summoned our herd
into the varnished stalls in whose rustling hymnals I heard
the fresh Jacobean springs, the murmur Glare heard

of bounty abiding, the clear language she taught us,
«as the hart panteth,» at this, her keen cars pronged
while her three fawns nibbled the soul-freshening waters,

«as the hart panteth for the water-brooks» that belonged
to the language in which 1 mourn her now, or when
I showed her my first elegy, her husband’s, and then her own.

***

En los pinchos de las buganvillas, en la lila imperial
y las plumadas palmeras que cabeceaban en la entrada
a Jerusalén, el peso del mundo sobre las espaldas

de un asno; desmontar, El dejó Su cruz allí por el vigilante
e insultante centurión; entonces creí en Su Palabra,
en el marido inmaculado de una viuda, en bancos de iglesia de madera marrón,

cuando la campana del ganado de la capilla convocaba nuestro
rebaño
a los sitiales barnizados, en cuyos himnos susurrados oí
los frescos manantiales jacobeos, el murmullo que oyó Clare

cumpliendo con la abundancia, la lengua clara que nos enseñó,
«tal como jadea el ciervo», por eso, sus agudos oídos en punta
mientras sus tres cervatillos mordisqueaban el agua que refresca
las almas,

«tal como el ciervo jadea por los arroyos» que pertenecían
a la lengua en que ahora la lloro, o cuando
le mostré mi primera elegía, la de su marido, y luego la de ella.

***
iv
But can she or can she not read this? Can you read this,
Mamma, or hear it? If 1 took the pulpit, lay-preacher
like tender Clare, like poor Tom, so that look, Miss!

the ants come to you like children, their beloved teacher
Alix, but unlike the silent recitation of the infants,
the choir that Clare and Tom heard in their rainy country,

we have no solace but utterance, hence this wild cry.
Snails move into harbour, the breadfruit plants on the Bounty
will be heaved aboard, and the white God is Captain Bligh.

Across white feathery grave-grass the shadow of the soul
passes, the canvas cracks open on the cross-trees of the Bounty
And the Trades lift the shrouds of the resurrected sail.

ll move in their passage to the same mother-country,
the dirt-clawing weasel, the blank owl or sunning seal.
Faith grows mutinous. The ribbed body with its cargo

stalls in its doldrums, the God-captain is cast adrift
by a mutinous Christian, in the wake of the turning Argo
plants bob in the ocean’s furrows, their shoots dip and lift,

and the soul’s Australia is like the New Testament
after the Old World, the code of an eye for an eye;
the horizon spins slowly and Authority’s argument

***
iv
¿Pero, sabe ella o no sabe leer esto? ¿Lo sabes tú, Mamá?
¿Sabes leerlo o escucharlo? Si yo tomara el púlpito, lego predicador
como el tierno Clare, como el pobre Tom, asi que mira, ¡Miss!

las hormigas llegan como niños a ti, su amada maestra
Alix, pero no como el silencioso recitar de los infantes,
el coro que Clare y Tom oían en su húmedo condado,

no tenemos solaz sino exclamación, de ahí este grito salvaje.
Los caracoles entran en puerto, las plantas del pan en el Bounty
serán alzadas a bordo, y el blanco Dios es el Capitán Bligh.

Entre la hierba-cementerio de blancas plumas la sombra del alma
pasa, el lienzo se resquebraja en las crucetas de la Bounty,
y los Sindis elevan los girones de la vela resucitada.

Todos se trasladan en su tránsito hacia la misma madre patria,
la comadreja rasca la tierra, el búho blanco o la foça al sol.
La fe se amotina. El cuerpo con costillas con su cargo

para en sus calmas, el capitán-Dios el lanzado al agua
por un cristiano amotinado, en el velatorio del gigante Argo,
las plantas se balancean en los surcos del océano, sus tallos se
hunden y se elevan,

y el alma Australia es como el Nuevo Testamento
tras el Viejo Mundo, el código de un ojo por un ojo;
el horizonte gira lento y los argumentos de la Autoridad

***
diminishes in power, in the longboat with Captain Bligh.
This was one of your earliest lessons, how the Christ-Son
questions the Father, to settle on another island, haunted hy
Him.

by the speck of a raging deity un the ruled horizon,
dinunishing in meaning and distance, growing more dim:
all these predictable passages that we first disobey

before we become what we challenged; but you never altered
your voice, either sighing or sewing, you would pray
to your husband aloud, pedalling the hymns we ah heard

in the varnished pew: «There Is a Green Hill Far Away,»
«Jerusalem the Golden.» Your melody faltered
but never your faith in the bounty which is His Word.

***
Disminuye en poder, en la barca con el Capitán Bligh.
Esta fue una de las primeras lecciones, cómo el Cristo-hijo
cuestionó al Padre, para instalarse en otra isla, maldita por Él,

por el capricho de una deidad furiosa sobre el horizonte reglado
disminuyendo en significado y distancia, haciéndose más tenue:
todos estos pasajes predecibles que primero desobedecemos

antes de convertirnos en lo que desafiaba pero tú nunca
alterabas
tu voz, tanto suspirando como cosiendo, rezabas
a tu marido en voz alta, pedaleando los himnos que todos oíamos

en los bancos barnizados: «Existe una verde colina lejana,»
«Jerusalén la Dorada”. Tu melodía cedió
pero nunca tu fe en la abundancia que es Su Palabra.-

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